Orgullosamente JV - Adriana Benítez Moreno

Actualizado: mar 10

Soy Adriana Benítez Moreno

Llegué a la escuela José Vasconcelos cuando cursaba cuarto grado de primaria. Para mí fue un gran cambio de ambiente pues mi escuela previa era muy diferente en más de un aspecto.

A pesar de que al inicio puedo llegar a ser una persona muy tímida, en mi grupo me hicieron sentir bienvenida y no tardé en integrarme con mis compañeros y hacer amigos.

Durante cuarto y quinto año fui una alumna que se consideraba destacada, consiguiendo primer lugar en rendimiento académico ambos años consecutivos. En sexto año, en consecuencia al buen rendimiento que presente en años anteriores; fui seleccionada para representar a la escuela en la Olimpiada del Conocimiento en el Ciclo Escolar 2016-2017.

Cuando me dieron la noticia estaba muy emocionada, pero también nerviosa pues quería conseguir buenos resultados para mi escuela. Por eso mismo, con ayuda de mi maestra estudié tanto como pude. El día del examen me despidieron mis compañeros dándome ánimos y deseándome suerte.

No estaba segura de que tan bien lo había hecho pero traté de mantenerme calmada, vaya fue mi sorpresa cuando al anunciar a las dos seleccionadas y mi nombre fue llamado. Me sentía incrédula y llena de emoción. Con una gran sonrisa le di la noticia a mi maestra y compañeros quienes me felicitaban. Claro que la cosa no terminó ahí, tuve que seguir estudiando, pero esta vez para el examen regional. Como era de esperarse este examen fue un poco más difícil, y con el anuncio que solo se daban 15 lugares; 2 para privadas y 13 para públicas, honestamente no estaba segura de poder pasar a la siguiente etapa . Sabía que mis maestros ya estaban orgullosos de que hubiera pasado la primera etapa pero yo quería llegar lo más lejos posible, aunque si me quedaba ahí estaría satisfecha. La autoridad correspondiente comenzó a llamar los nombres de los concursantes seleccionados, uno tras otro hasta que llamaron mi nombre. Una vez más, les di la noticia a mis compañeros, ya no representaba a la escuela ni la zona, sino a la región.

Solo quedaba prepararse para el examen estatal. Este fue el último examen del concurso del cual solo se seleccionaron cincuenta concursantes para un evento nacional. Esta etapa no la pasé pero quedé entre los primeros cien lugares del estado.

Fue una experiencia muy grata que me sirvió para otros momentos de mi vida, como cuando presenté mi examen COMIPEMS por ejemplo. Y esa no fue la única que me llevé

en esa escuela, también tuve la oportunidad de participar en una exhibición de escoltas, —en la que quedamos en segundo lugar— de ir a cantar en varias ocasiones a un hospital con el coro de la escuela y de muchas cosas más. Disfruté plenamente mi tiempo en la escuela y agradezco todo lo que aprendí en ella, y puedo decir con confianza que siempre recordaré mi primaria con una sonrisa.







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